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Caballos, emoción y tradición. Hay un antes y un después, en Menorca, tras las fiestas de Sant Joan. Una celebración que aúna los rasgos que mejor definen la personalidad de Ciutadella, y de los ciutadellencs. Son días en los que se siente la alegría y la emoción de acariciar y acompañar a los caballos, protagonistas de las fiestas. Días en los que se contempla bailar el sol al amanecer y estalla en una burbuja de policromía festiva que viene gestándose durante todo el año, y que sólo es posible saborear durante los cinco días que dura la fiesta.
Sant Joan es una fiesta popular, patronal, cuyo origen medieval le confiere un aura de misterio que envuelve a los menorquines y al visitante. Una tradición cuyo origen se pierde en la oscuridad del medievo menorquín. Sant Joan es una fiesta de origen medieval cuyo principal protagonista es el caballo de raza menorquina.
Protagonistas
184 jinetes formarán la qualcada (cabalgata) de este año, y más de 200 majestuosos caballos menorquines harán vibrar a ciutadellencs y visitantes. De entre los jinetes, tiene especial importancia la Junta de Caixers, formada por seis personas que representan los estamentos de la antigua ciudad amurallada. El caixer senyor, representa a la nobleza, una figura única de las fiestas patronales de Menorca. Sa capellana es el caixer que representa al clero; los caixers pagesos, de Tramontana (zona norte) y Migjorn, (zona sur), a los hombres del campo menorquín. Por último, el caixer casat, artesano; y el caixer fadrí, encargado de portar el estandarte de las fiestas.
Historia
Sant Joan no ha sido nunca una fiesta estática. Se trata de una celebración en constante evolución, que se ha ido adaptando a las circunstancias sociales y culturales de Ciutadella. Los investigadores coinciden en afirmar el origen religioso de la fiesta, concretamente en la antigua ermita de Sant Joan Baptista, situada a siete kilómetros al sur de la ciudad. Las primeras referencias del edificio datan del año 1301, pocos años después de la conquista de Menorca por parte del rey Alfonso III. La ermita de la antigua ciudad amurallada estaba administrada por la Obreria de Sant Joan. Cada año, familiares y amigos de los obreros formaban una romería hacia la ermita: el antecedente de la Missa de Caixers, que se celebra el 23 de junio. Dos siglos más tarde, la pequeña Obreria de Sant Joan Baptista comenzó a ser administrada por un grupo de personas que representaban a los estamentos de la ciudad. Componían la administración de la ermita un obrero eclesiástico, dos obreros payeses y uno menestral. Con el tiempo, se añadió a la gestión de la Obreria el caixer fadrí, que a partir de 1657 recibió el nombre de penoner, ya que era el encargado de llevar el penó, o bandera de Sant Joan. Durante el siglo XIV se instauraron en Europa los juegos ecuestres, que también llamaron la atención de Ciutadella, aunque sólo participaran los estamentos más acomodados de la ciudad.
El Dia des Be y Sant Joan Baptista.
Las dos celebraciones que anteceden al 23 y 24 de junio son Sa Vetlla y el Dia des Be. Éste último es quizás una de las jornadas más emocionantes e interesantes de la fiesta: es el día en que se desata el sonido del Primer Toc de Fabiol, muy pronto, al despuntar el alba, y rodeado de un silente gentío que estalla al sentir el frágil sonido del fabiol: un instrumento de viento, similar a una flautilla; que va acompañado al compás del tambor. El principal protagonista de la jornada es s'homo des be, que representa a Sant Joan Baptista. Recorre las calles de la localidad y visita las instituciones más importantes desde el alba hasta medianoche, acompañado por la Junta de Caixers y precedido por el sonido del tambor y el fabiol, descalzo, con un cordero a la espalda y vestido con pieles de un congénere, que ha sido velado hasta la madrugada del día anterior.
Els festers
Es el día en que Ciutadella se homogeineiza con el resto de ciudades españolas en la celebración de Sant Joan. Una velada mágica y de completa comunión entre los participantes de todos los barrios de Ciutadella. Una treintena de sectores de Ciutadella, al anochecer, se ilumina por la luz de una gran fogata, acompañada por una fiesta popular acompañada, incluso, por música en directo.

Dissabte de Sant Joan
Los días 23 y 24 de junio son los días más importantes en Ciutadella. Es el evento festivo que aúna a los ciutadellencs en una hermandad inusitada e inunda la ciudad de miles de visitantes llegados de todos los rincones de la península y Europa. La fiesta comienza el día 23, a las dos de la tarde. El fabioler acude a la casa del caixer senyor y le pide permiso para formar la qualcada. Un poco más tarde, se hace la entrega al caixer fadrí de la bandera de Sant Joan, de manos de la esposa del caixer casat. Caixers y cavallers se dirigen a la Plaça des Born, donde comenzarán el primer caragol de las fiestas. Se trata de uno de los momentos más esperados, sobre todo cuando el caixer senyor entra al galope a la plaza, mientras una multitud abre paso al majestuoso jinete. Es en ese mismo instante cuando la Banda Municipal hace estallar el ánimo de la multitud al interpretar el himno de Sant Joan. Tras el caragol, la qualcada se dirige a la ermita de Sant Joan de Missa, donde ofrecen la bandera de las fiestas a San Juan Baustista en una sentida eucaristía, a la vez que recuerdan el origen de la celebración. En ese mismo instante, la multitud se dirige a la Contramurada, donde tiene lugar una guerra de avellanas y los ciutadellencs visitan las casas de familiares, vecinos y amigos, que tienen preparada la tradicional merienda con ensaimada, chocolate caliente, pastissets, dulces pero, sobre todo, gin amb llimonada. Cuando cae el sol, los caixers y cavallers vuelven a Ciutadella. Celebran las tradicionales Corregudes a Sa Plaça y el Caragol de Santa Clara, que cierra la primera jornada de Sant Joan bien entrada la madrugada.
24 de junio
Sant Joan no da tregua a los jinetes: la jornada comienza, el día 24, a las ocho de la mañana. El fabioler vuelve a pedir permiso al caixer senyor para formar de nuevo la qualcada. La agenda de actos protocolarios es hoy muy apretada. Primero se dirigen al Pla de Sant Joan para practicar los Jocs des Pla, que se celebrarán por la tarde, seguido de una serie de actos fijados en la agenda protocolaria que culmina con una invitación en la casa del caixer capellà. La tarde es para los ciutadellencs. La qualcada vuelve a reunirse y se dirige al Ajuntament, donde se celebra Sa Convidada: un acto mediante el que invitan a los miembros del consistorio a presenciar los Jocs des Pla, donde se efectúan los tradicionales juegos. Por la noche, se celebra el Caragol de Santa Clara, el último acto donde intervienen los caballos. Bien entrada la madrugada, ya sin caballos, se celebra el Darrer Toc de fabiol en la casa del caixer capellà, un emotivo acto en el que los ciutadellencs se despiden de la fiesta. Fins l'any que ve, si Déu vol.
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