Donde el hombre mima la terra
En Menorca, el desarrollo urbanístico asociado al turismo ha sido controlado y limitado. Gracias a este hecho, la integridad medioambiental de la isla se mantinene en unas magnifícicas condiciones, tanto, que en 1993 fué declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. En Menrca, se conservan espacios naturales vírgenes y unas calas fascinantes.
 Calas donde no podremos resistir la deliciosa tentación del agua en calma de la mañana
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Conocer Menorca es comprender una doble oposición
El sur y el norte
La costa norte y la sur, separadas sólo por unos 15 quilómetros, són extraordináriamente diferentes entre sí. Las causas són la distinta composición geológica del suelo, y el fuerte viento de tramontana.
En el sur, arroyos y torrentes erosionaron la blanda roca calcárea y se formaron profundos barrancos. Las calas paradisíacas, de arena blanca, aguas turquesa y pinos en los acantilados son las de la costa sur y se hallan al final de estos barrancos.
En el norte, la roca es más antigua, más dura y más oscura. La tramontana, que sopla con fuerza en los meses hivernales, moldea y desgasta la vegetación. Así, en el norte, encontraremos un paisaje con carácter propio, calas solitarias con un extraordianrio poder de evocación.
 Cala'n Turqueta en el sur y Cala Pregonda al norte, diferentes estilos, el mismo encanto
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"Ciutadella y su entorno supone una de las mayres fuerzas turísticas de Menorca"
 Ses Voltes, la Ciutadella señorial Del mismo modo en que todavía existe "Ciutat" de Mallorca (esto es, Palma) se establecía antiguamente un paralelismo con Ciutadella de Menorca. En contra de lo que pudiera parecer, el origen de este nombre no proviene de las murallas de esta localidad sinó de la propia palabra "ciudad".
De hecho, su casco antiguo tiene el atractivo de lo que fué la próspera capital hasta el siglo XVIII. Paseando por sus palacios, iglesias, plazoletas y callejuelas, descubriremos el encanto de una de las mejores ciudades medievales del Mediterráneo.
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"Un paisaje característico, duro, con calas de gran personalidad"
 Cavallería, un paisaje fascinante La costa norte de Menorca es la que sufre con mayor rigor las consecuencias de la tramontana, un fuerte viento que a menudo sopla a más de 100 km/h en invierno.
La adaptación a este viento es lo que hace que los árboles se retuerzan hacia el sur en toda la isla, i que los matojos que están más expuestos adopten unas formas características, planas y cortantes, como de cuña.
En el antiguo suelo del norte, pizarras y sílices configuran unos terrenos muy plegados y fracturados. Rocas oscuras y poco permeables que forman valles anchos y pequeñas elevaciones, un paisaje humanizado de gran riqueza ecológica.
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"Calas de arena blanca y fina, fondos turquesa y pinos en los acantilados"
 Cala Mitjana, una cala exquisita El sur de Menorca se caracteriza por sus profundos barrancos y las calas que forman al final. Se trata de las calas de arena blanca y fina, fondos turquesa y pinos en los acantilados. Estas calas no son un mito, existen, y las encontramos en toda la costa sur de Menorca.
Son lugares extraordinarios y uno de los mayores reclamos turísticos de las Baleares. En la zona sur encontramos, entre otras, Cala Mitjana, Trebalújer o Binigaus.
A veces, los barrancos no acaban en forma abrupta sinó que dan paso a grandes áreas abiertas. Entonces, en lugar de formarse pequeñas calas, encontraremos magníficas playas, como Son Bou o Sant Tomàs.
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"Uno de los mejores puertos naturales de Europa"
 Maó, el mejor puerto natural del Mediterráneo En la época colonial Menorca -como Gibraltar- fué una plaza muy disputada por las potencias europeas. Francia e Inglaterra la consideraban de importancia estratégica y muchas veces fue utilizada como moneda de cambio con la corona española.
El motivo principal: el puerto de Maó. Sus 6 km de longitud y varias decenas de metros de profundidad lo hacen uno de los mejores puertos naturales de Europa. Estos, junto con la posición estratégica de la isla, hacian de Maó una excelente base para controlar las rutas marítimas del Mediterráneo. No es raro pues, que con la llegada del racionalismo imperial británico, Maó fuese declarada la capiatal administrativa de la isla.
La presencia inglesa en Menoca duró más de un siglo y durante este tiempo se llevaron a cabo diferentes obras de ingenieria como la construcción del camino de Kane, o la mejora de las fortificaciones de la entrada del puerto. El legado inglés se puede comprobar en campos diversos, destacando la arquitectura y las peculiaridades del dialecto menorquín.
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viernes, 25 de mayo de 2007 |
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Sant Joan 2006, Ciutadella de Menorca, espectacular
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